Apocalipsis

Curso Presencial sobre el Apocalipsis

(Esquema del contenido del Curso)

PRIMER DÍA

Primer Bloque

Empezamos escuchando los interrogantes de la gente en torno al Libro del Apocalipsis (Por ejemplo: ¿Qué significado tienen los números: 666, 144.000, etc.?, ¿Qué significado tienen los colores?, ¿Cuándo se cumplirán las profecías de este Libro?, ¿Porqué es un Libro difícil?, ¿Porqué causa miedo al leerlo?, ¿Quién es la Gran Ramera?, ¿Cuándo vendrá el anticristo?, ¿Qué significan los mil años?, ¿Porqué anuncia tantas catástrofes?…)

Los interrogantes se van retomando sistemáticamente en el desarrollo del curso.

Para una lectura responsable y fecunda de la Biblia, proponemos un Método basado en cuatro preguntas:

¿Qué dice el texto? (Momento Literario)

¿Qué decía el texto? (Momento Histórico)

¿Qué dice Dios en el texto? (Momento Teológico)

¿Qué nos dice hoy? (Momento Pastoral)

Segundo Bloque

Según aquello de que “un texto (Apocalipsis) fuera de contexto (Literario e histórico), es un pretexto”, comenzamos situando este Libro en su marco histórico.

El movimiento apocalíptico (200 a.C. – 150 d.C.), una de las corrientes de espiritualidad más importantes de la época es un movimiento de resistencia ante la colonización griega impuesta por Antíoco IV o Epífanes.

En el año 85 d.C., en el sínodo de Jammia, los cristianos son expulsados de las sinagogas porque siguen más a Cristo que a Moisés.

En el año 95 d.C., con el emperador romano Domiciano, recrudece la persecución contra los seguidores de Jesús. De hecho el autor de este Libro está preso en la isla carcelaria de Patmos, a causa del testimonio de Jesús. (Cfr. Ap.1, 9)

Resumiendo, la situación histórica de las comunidades cristianas del siglo primero está marcada por dos hechos: la excomunión de las sinagogas (conflicto religioso) y la persecución de Roma (conflicto político).

Tercer Bloque

El Movimiento apocalíptico se ha expresado en una abundante literatura caracterizada por el género literario apocalíptico, cuya nota distintiva es el simbolismo. Según aquello de que el símbolo vela y revela, el recurso simbólico es típico de la literatura de resistencia.  Por un lado necesita ocultar su secreto a los enemigos, y por el otro, transmitir fuerza y coraje a los amigos.

De aquí que este Libro sea enigmático para los que desconocen sus códigos de lectura; pero para el destinatario, es claro. De hecho el nombre del Libro “Apocalipsis” (palabra griega), significa re-velar. Para quién conoce sus claves el mensaje es sumamente claro.

SEGUNDO DÍA

Primer Bloque

En esta situación de persecución y de exclusión de las comunidades cristianas, era necesario hacer memoria de Jesús resucitado. Lo central del capítulo 1 es la imagen inaugural de Cristo, que ha vencido a la muerte, Señor de la historia.

El Apocalipsis es un pregón pascual, y por consiguiente, mensaje de esperanza que vigoriza el coraje para seguir resistiendo los embates del Imperio.

Segundo Bloque

La gran tentación de las comunidades del Asia Menor, es el miedo que origina la exclusión, persecución y muerte de los testigos de Jesús.

Algunos cristianos, dominados por el miedo y en búsqueda de ascenso social en el Imperio, se adherían a una ideología: la gnosis. Esto les permitía confundir el espíritu del Evangelio con el espíritu del Imperio, y así minar la mordiente conflictiva que implicaba el seguimiento de Jesús en este contexto.

En este marco Juan les escribe las Cartas a las siete Iglesias (Cfr. Ap. 2-3), para denunciar el peligro del gnosticismo, para animar el espíritu de resistencia y el testimonio de las comunidades cristianas.

TERCER DÍA

Primer Bloque

El conflicto con el judaísmo (la excomunión del Sínodo de Jammia), llevó a algunos cristianos a renegar de sus raíces (Antiguo Testamento). Ante esta confusión, Juan en el Capítulo 4, nos recuerda el verdadero rostro de Dios, latente en las grandes teofanías de las Escrituras Hebreas.

Sin embargo el cristianismo no es le judaísmo sin más. En el capítulo 5, el autor presenta la plenitud de la revelación de Dios: el Cordero Degollado. Aquí pasamos del lenguaje del poder (Ap. 4), al lenguaje de la pobreza (Ap. 5). La Cruz en el A.T. es signo de maldición; en el N.T. los crucificados son los portadores de la bendición de Dios.

Segundo Bloque

El capítulo 6 es famoso por dos razones:

Por los cuatro jinetes, que junto con el simbolismo de los colores, son un recurso que el autor utiliza para anunciar la Pascua.

Por los cataclismos, que en el lenguaje apocalíptico –paradójicamente- son signos de la intervención liberadora de Dios.

De modo similar, el capítulo 7, es famoso por los 144.000 marcados:

Algunos grupos religiosos han hecho famosa la interpretación cuantitativa y restrictiva, vale decir, solo se salvarían 144.000. Sin embargo el simbolismo de este número es un verdadero Evangelio, ya que se intenta subrayar la llamada universal a la salvación.

CUARTO DÍA

Primer Bloque

El conflicto con el Imperio romano se acentúa cuando el cristianismo es declarado religión ilícita. Si en tiempos de Nerón (años 60) había persecución, era fruto de las arbitrariedades de un emperador enfermizo. En los años 90, en tiempos de Domiciano, la persecución se torna sistemática.

En estos capítulos Juan describe el rostro bestial y satánico del Imperio (Ap.12 y 13), que se embriaga con la sangre de los mártires del Cordero (Cap.17), y desnuda la gran mentira de una sociedad esclavista (Ap.18). Por eso la gran exigencia del momento es: “Salid de ella, pueblo mío, no sea que os hagáis cómplices de sus pecados… (Ap.18,4).

Segundo Bloque

No sólo el Apocalipsis sino toda la Biblia termina con aquella utopía mayor que en términos de catecismo llamamos cielo. Juan ha tenido la grandeza y la audacia de imaginar y pintar un mundo nuevo, una sociedad alternativa, “sin mar, sin templo y sin lágrimas”, dónde todos hemos de inspirarnos para recuperar un derecho esencial (el más humano de todos): el derecho a soñar.

  Ap. 21-22 supera la ideología y teología de la resignación, droga que adormece la conciencia y paraliza la marcha de los pueblos y de la historia. Porque la fe cristiana no aquieta sino que inquieta (San Agustín), y nos abre a horizontes siempre mayores, dónde descubriremos nuestro misterio y nuestra tarea: realizar la Civilización del Amor (Reino de Dios).

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